Audiovisual
Video corporativo y video publicitario no son el mismo formato
Ierònne ·
Es común pedir "un video institucional" y esperar que también funcione como pieza de venta en redes, o al revés. El problema es que son formatos con objetivos distintos, y forzar uno a cumplir la función del otro casi siempre se nota.
Un video corporativo está pensado para dar contexto: quién es la empresa, qué hace, qué la respalda. Su ritmo suele ser más pausado, su tono más institucional, y su lugar natural es la página "sobre nosotros" o una presentación a inversionistas, no el feed de Instagram donde la gente decide en tres segundos si se queda o sigue scrolleando.
Un video publicitario está construido para otra cosa: capturar atención rápido, comunicar un beneficio claro, y llevar a una acción concreta. Su ritmo es distinto, su duración suele ser más corta, y su éxito se mide en conversión, no en percepción institucional.
Cuando se usa un video corporativo como pieza de venta, suele sentirse lento y poco persuasivo para el contexto. Cuando se usa un video publicitario donde se esperaba algo institucional, puede sentirse demasiado agresivo o poco serio.
Antes de pedir "un video", vale la pena definir para qué es exactamente: eso determina el formato, el ritmo y hasta la duración correcta, más que cualquier preferencia estética.
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