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Software

Tu software no debería depender de un pago mensual que nadie te mencionó

Ierònne ·

Hay un caso real y documentado de un fundador que, tras comparar proveedores, elegir uno de precio intermedio y firmar un contrato con etapas claras, llegó a la tercera etapa del proyecto y recibió una noticia que no esperaba: algunas de las funciones acordadas, no adicionales, no se podían desarrollar como se había planteado.

La alternativa que le propusieron fue pagar el 20% del costo total del proyecto, cada mes, para rentar un servicio externo del que su propia aplicación dependería para funcionar. Sus ahorros ya estaban comprometidos en el proyecto. La respuesta del proveedor, según su relato, fue esperar hasta que tuviera el dinero.

Esto no es un problema de mala suerte con un proveedor específico. Es lo que pasa cuando un software se construye dependiendo de piezas externas (una API de terceros, un servicio con costo recurrente, una librería con licencia) sin que esa dependencia y su costo real a futuro se conversen antes de firmar. El presupuesto inicial cubre construir el software. Nadie mencionó que, además, hiciera falta seguir pagando para que siguiera funcionando.

Antes de aprobar un desarrollo, vale la pena preguntar explícitamente: ¿de qué servicios externos depende esto para funcionar, y cuál es el costo recurrente real de cada uno, más allá del costo de construcción? Es la misma lógica de calcular el costo total a 3-5 años en vez de mirar solo la cotización inicial, aplicada a un caso muy concreto: una dependencia externa que nadie puso sobre la mesa a tiempo.

Un software bien planteado documenta esas dependencias desde el principio, con su costo, para que la decisión de usarlas, o de evitarlas, sea tuya e informada antes de firmar, en vez de una sorpresa en la tercera etapa del proyecto.

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