Diseño
Cuando la cotización de tu marca se duplica a mitad de camino
Ierònne ·
Hay un caso documentado de un fundador que contrató un rediseño de marca y sitio esperando algo de pocas semanas. Terminó tomando siete meses y costando más de siete veces el presupuesto inicial. Cuando preguntó por el cronograma, la respuesta del diseñador fue literalmente "¿de qué tamaño es un pedazo de cuerda?" (how long is a piece of string?), un modismo británico muy común en el mundo del diseño y las agencias. Se utiliza de forma retórica para indicar que una respuesta es imposible de dar porque depende por completo de variables desconocidas o de los deseos cambiantes del propio cliente.
No es un caso único. El patrón se repite con distintas variaciones: una cotización inicial razonable, y a mitad de camino, solicitudes de pago adicional por cosas que el cliente asumía incluidas. A veces son "ajustes menores" que terminan siendo un rediseño completo cobrado aparte. A veces es un cambio de modelo de cobro por hora cuando el proyecto ya empezó bajo un precio cerrado.
El problema de fondo casi nunca es que el proyecto se complique. Los proyectos reales se complican, eso es normal. El problema es cuando esa complicación nunca se conversó desde el principio: qué pasa si el alcance cambia, quién decide si algo es "ajuste" o "proyecto nuevo", y qué cuesta cada escenario antes de que aparezca.
Antes de firmar una cotización de marca, vale la pena pedir que el alcance quede detallado por escrito: no solo qué se entrega, sino qué pasa si el proceso necesita más rondas de las previstas, y cómo se cobra eso. Una agencia que se resiste a dejarlo claro por escrito está dejando la puerta abierta a la misma sorpresa que le pasó a ese fundador.
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